La desembocadura del río Ter ha vuelto a depositar toneladas de restos vegetales y plásticos en la costa. El volumen de desechos supera en ciertos tramos al registrado durante el temporal Harry, afectando gravemente a la Gola nord y la zona de la Fonollera.
Desde el consistorio lamentan que el municipio deba asumir en solitario el esfuerzo logístico y económico de limpiar la cuenca del río. Por ello, han reclamado una mayor coordinación con las administraciones supramunicipales para abordar un problema que califican de recurrente y estructural.
Los trabajos, coordinados con el Parque Natural del Montgrí, las Illes Medes y el Baix Ter, buscan recuperar la salubridad del entorno antes de Semana Santa, un periodo clave para el sector turístico local.




