El dispositivo de emergencia ha impedido el regreso de los residentes a sus propiedades por motivos de seguridad. Mientras los equipos de extinción trabajan en la zona, los afectados han tenido que permanecer fuera de sus hogares, siguiendo las instrucciones de los cuerpos policiales que controlan los accesos al perímetro afectado.
La preocupación principal de los vecinos se centra ahora en el ganado que tuvieron que abandonar de forma precipitada durante la evacuación. Muchos de ellos se marcharon con pocas pertenencias, dejando atrás animales como gallinas, cabras y caballos, y temen que las altas temperaturas puedan poner en riesgo su supervivencia.
A pesar de las restricciones de acceso, algunos residentes han intentado acercarse al recinto de sus fincas para intentar alimentar a los animales, una tarea que se ve dificultada por la presencia de los camiones de bomberos que circulan por la zona para combatir las llamas.




