Hasta las tres de la tarde, el servicio de emergencias 112 ha registrado un total de 875 llamadas, de las cuales un 76,6% provienen de la demarcación de Girona. Estas llamadas han generado 596 expedientes por incidencias causadas por el fuerte viento. La comarca del Baix Empordà ha sido la más afectada, con 289 llamadas (un 36,65% del total), a pesar de no estar en aviso rojo. Las poblaciones con más alertas han sido Castell-Platja d'Aro (63), Palamós (58) y Calonge i Sant Antoni (57).
Otras comarcas gerundenses con un número significativo de llamadas incluyen el Alt Empordà (118), el Gironès (88) y la Selva (79). Fuera de la región de Girona, el Berguedà ha registrado 70 llamadas. En cuanto a municipios, Lloret de Mar (40), Girona (38) y Berga (35) también han superado la treintena de avisos.
Los Bomberos de la Generalitat han informado de 506 avisos recibidos entre ayer por la tarde y hoy al mediodía, con un 75% (381) concentrados en la región de Girona. Las incidencias más comunes han sido la caída de árboles, elementos de tejados y problemas con el tendido eléctrico. En Vall-llobrega, Palamós y Calonge, partes de tejados y placas solares han dañado vehículos. En Sant Jordi Desvalls, la caída de postes de luz ha provocado un fallo eléctrico, y en L'Escala, un pequeño incendio forestal requirió la intervención de seis dotaciones de Bomberos.
El municipio de Molló, en el Ripollès, ha sufrido una interrupción del suministro eléctrico y problemas de cobertura móvil durante varias horas. Según el alcalde, Pep Coma, la causa más probable es la caída de un árbol sobre la línea eléctrica, que habría provocado un incendio. Coma ha expresado su preocupación por el abandono que sufren por parte de las compañías y la Generalitat, recordando que hace quince días ya se quedaron sin servicio.
“"La principal hipótesis es que la caída de un árbol sobre la línea eléctrica ha provocado un incendio y la interrupción del servicio."




