El proyecto, incluido en el Plan de Mejora Urbana, prevé levantar varios bloques de pisos en una zona donde actualmente residen poco más de 500 personas. Los vecinos calculan que la nueva edificación podría suponer la llegada de hasta 350 nuevos residentes en una sola manzana del barrio, lo que denuncian como una masificación que alteraría su fisonomía.
La ciudadanía alerta sobre el impacto arquitectónico negativo que la altura y el volumen de los bloques podrían generar, especialmente por su proximidad a la Escola de Música, un edificio catalogado como Bien Cultural de Interés Local (BCIL). Algunos residentes apuntan que estos cambios también pueden provocar estrés social y aumentar la tensión.
Además del impacto visual y social, los vecinos se quejan de que el proyecto podría eliminar espacios de aparcamiento que actualmente dan servicio al mercado semanal y a los establecimientos del barrio, y temen un incremento de la movilidad rodada y una pérdida del valor catastral de las propiedades existentes.
Los vecinos solicitan la retirada inmediata del proyecto y la apertura de un proceso de diálogo, proponiendo dedicar la parcela a zonas verdes o espacios comunitarios. El Ayuntamiento de Palafrugell, aunque reconoce la necesidad urgente de vivienda, se ha comprometido a estudiar todas las alegaciones presentadas y a mantener abiertas las vías de comunicación con el vecindario.




