Con unos depósitos familiares que superan los 1,09 billones de euros en España, la rentabilidad real es negativa debido a una inflación cercana al 3%. Esto supone una pérdida de poder adquisitivo de casi 2,76 puntos porcentuales anuales para quienes mantienen su dinero en cuentas corrientes tradicionales.
El sector inmobiliario, refugio histórico en Barcelona, ha visto cómo los precios subían más de 90.000 euros de media desde 2019. Esta situación ha empujado a Cataluña a ser la tercera comunidad con mayor volumen de inversión en criptomonedas, apoyada por un ecosistema de startups y talento digital muy dinámico.
La entrada en vigor del reglamento MiCA y los planes de bancos como Santander o CaixaBank para emitir sus propias stablecoins en 2026 están normalizando el uso de la tecnología blockchain. Los analistas prevén que el Bitcoin mantenga un interés sostenido tras alcanzar máximos históricos el pasado octubre.




