Con una trayectoria de casi quince años, este proyecto nació tras una serie de funciones escolares en Sant Boi de Llobregat. La propuesta combina el talento de un quinteto de jazz con la intervención en directo del grafitero Werens, creando un puente entre la música de la Crescent City y el arte callejero contemporáneo.
“"No ponemos el acento en explicar los atributos técnicos del jazz, sino en qué llevó a la gente a expresarse musicalmente así."
La obra utiliza un guion sencillo donde la improvisación musical se mezcla con la creación de un retrato de Louis Armstrong. El objetivo es conectar con los niños a través de las emociones, demostrando que el jazz es una expresión primaria capaz de cautivar a los oyentes más jóvenes sin necesidad de conocimientos técnicos previos.




