Esta infraestructura se convierte en un punto estratégico para garantizar la resiliencia hídrica ante posibles episodios de sequía o incidencias técnicas en otros puntos de la red. La instalación tiene capacidad para tratar un caudal máximo de 1.000 litros por segundo provenientes del acuífero del Baix Llobregat, aunque su funcionamiento habitual se situará en los 400 litros por segundo.
El proyecto ha integrado tecnologías avanzadas como el carbón activo y la ósmosis inversa para optimizar la calidad del agua. Además, se ha previsto la instalación de una cubierta vegetal para minimizar el impacto visual del equipamiento en un entorno de alto valor agrícola y social, muy frecuentado por deportistas y viandantes.
La actuación ha supuesto una inversión de 45,9 millones de euros, un coste que será asumido por los usuarios a través de la factura del agua. La obra se enmarca en los planes de inversión de las empresas gestoras para mejorar la gestión de los recursos hídricos en la región.




