Según un informe policial, el teléfono móvil de Isak Andic no registró ningún movimiento antes de la caída, lo que sugiere que se encontraba inmóvil. Esta constatación debilita la posibilidad de que la precipitación fuera a causa de una falta de atención o distracción.
La investigación, que se enmarca en la causa judicial abierta por la jueza de Martorell contra el hijo del fundador, Jonathan Andic, acusado de homicidio, analiza las declaraciones del hijo y los datos extraídos del teléfono del padre.
El análisis forense del móvil indica que Isak Andic solo hizo uso del teléfono al inicio de su excursión por Montserrat, tomando varias fotografías y grabando un vídeo a las 12:17 del 14 de diciembre de 2024. Las imágenes y la geolocalización sitúan estos actos al inicio del recorrido, en las escaleras cercanas a las cuevas de Salnitre.
Los once minutos transcurridos entre el último uso del teléfono y el momento de la caída (entre las 12:17 y las 12:28) son considerados por los Mossos suficientes para haber recorrido el trayecto hasta el precipicio de unos 100 metros de altura.
La defensa de Jonathan Andic ha argumentado que las supuestas contradicciones en sus declaraciones no constituyen un elemento incriminatorio y que la caída de su padre podría haber sido fortuita, debido a un tropiezo inicial y un resbalón posterior, según una pericial aportada al juzgado.




