La medida, respaldada por unanimidad en el pleno, actualiza una normativa de 1991 que mantenía fuera de ordenación a más del 60% de los edificios del núcleo antiguo. Las restricciones anteriores impedían reformas en fincas con fachadas estrechas y obligaban a retranqueos innecesarios que dificultaban la conservación del barrio.
“"El PGOU anterior había permitido un desarrollo adecuado de los nuevos barrios, pero había dejado fuera de ordenación gran parte de la Vila."
Tras dos años de análisis técnico finca a finca, la nueva normativa permitirá rehabilitar viviendas y promover nuevas promociones. El consistorio busca recuperar la centralidad de la Vila y frenar su degradación. El documento espera ahora el visto bueno de la Generalitat, previsto en un plazo de hasta un año y medio.




