La contaminación por nitratos, originada principalmente por la ganadería industrial y el uso de fertilizantes agrícolas, sigue siendo una preocupación en Cataluña. Estos contaminantes a menudo llegan a las fuentes y puntos de captación de agua, afectando comarcas como Osona y el Lluçanès, donde casi la mitad de los manantiales presentan contaminación. En algunos casos, los nitratos complican el tratamiento de potabilización del agua proveniente de pozos.
Según datos del Ministerio de Sanidad, 118 municipios catalanes han registrado niveles de nitratos superiores a los 30 mg/L. Entre las localidades afectadas se encuentran Terrassa, Vallirana, Cunit y Cambrils. Este valor, aunque no es de riesgo ni incumple el límite legal, es el umbral establecido por la Comisión Europea para iniciar acciones de reducción. Cabe destacar que no todas las redes de distribución de estos municipios presentan nitratos, pero sí se han detectado en algunos puntos de control.
La situación es más crítica en 21 pueblos, donde 28 redes de distribución superan el umbral europeo de 50 mg/L. Estos municipios, mayoritariamente pequeños y situados en la Conca de Barberà, la Segarra y Anoia (como Font-rubí, Ribera d’Ondara y Pujalt), a menudo tienen dificultades para aplicar tratamientos avanzados al agua de los pozos. En el Área Metropolitana de Barcelona, solo Vallirana supera los 30 mg/L; las grandes estaciones potabilizadoras eliminan los nitratos, pero el problema persiste donde se utiliza agua de pozo sin tratamiento adecuado.
A nivel estatal, localidades de Teruel, Castilla y León y el País Valenciano también presentan niveles preocupantes. La Comisión Europea señala que una cuarta parte del territorio español está en riesgo por "contaminación difusa" e insta al Gobierno a elaborar planes de solución. Bruselas ya ha advertido a España en diversas ocasiones, enviando cartas de emplazamiento a comunidades como Murcia o Castilla y León.
Ecologistas en Acción considera que el límite de 50 mg/L de la OMS es "insuficiente" y propone reducirlo para garantizar agua de mayor calidad, especialmente para la población infantil. Joan García, catedrático de ingeniería ambiental, apunta a dos soluciones: a largo plazo, reducir el vertido de nitratos y recuperar acuíferos; a corto plazo, tratamientos como la ósmosis inversa, la electrodiálisis o la desnitrificación biológica. Magnus Jern, cofundador de Tappwater, destaca el auge de los sistemas de filtración domésticos, aunque alerta de su consumo energético.




