La implicación ciudadana ha permitido alcanzar un promedio de 4,13 kilos por habitante al año, superando con creces la media de Cataluña, situada en 2,35 kilos. Esta gestión de residuos ha evitado que más de 700 toneladas de CO2 contaminen la atmósfera, apostando por un modelo que prioriza la reutilización frente al vertedero.
El proyecto no solo tiene beneficios ambientales, sino que actúa como motor de empleo. A través de la Ley de Empresas de Inserción, se han generado puestos de trabajo para personas en situación de vulnerabilidad. En concreto, cuatro personas han sido contratadas y otras seis han recibido formación especializada en gestión de residuos en colaboración con los Servicios Sociales locales.
Tanto el Ayuntamiento como la entidad Solidança han reafirmado su voluntad de seguir trabajando en este sistema integral que une la lucha contra la emergencia climática con el apoyo a los colectivos más desfavorecidos del municipio.




