La reciente incorporación de Sant Pere de Romaní al patrimonio municipal, tras la compra del conjunto arquitectónico y del terreno adyacente, facilita la planificación de las actuaciones necesarias para conservarlo y recuperar sus valores históricos y arquitectónicos. El Plan Director, elaborado por un equipo multidisciplinar liderado por la arquitecta Montserrat Cucurella, establece los criterios de intervención y las fases de trabajo para orientar su rehabilitación y estudiar posibles usos culturales.
La primera parte del documento analiza el estado general del monumento, que se encuentra en un nivel regular. Entre las principales problemáticas detectadas se incluyen las filtraciones y la degradación de las cubiertas y los muros, así como problemas estructurales, especialmente en la torre. También se manifiestan carencias en las instalaciones, la accesibilidad y la necesidad de mejorar los caminos y el entorno paisajístico.
El documento propone cuatro grandes ámbitos de actuación: Investigación histórica, documental y arqueológica, para ampliar el conocimiento del conjunto; Conservación arquitectónica y constructiva, para evaluar la estabilidad, rehabilitar cubiertas y fachadas; Adecuación funcional, estudiando usos compatibles como visitas y actividades culturales, incluyendo la propuesta de convertir la torre en un mirador; y Integración paisajística, acondicionando accesos, caminos e iluminación exterior.
El Plan Director organiza las actuaciones en cuatro etapas para priorizar las intervenciones y facilitar la planificación económica. La primera etapa incluye estudios previos y actuaciones urgentes; la segunda, conservación y restauración; la tercera, adecuación de usos; y la cuarta, actuaciones exteriores. El plan también incorpora una valoración económica estimada y una planificación temporal orientativa.




