La iniciativa, que busca el reconocimiento de las alfombras de flores como Patrimonio Cultural Inmaterial de la UNESCO, se encuentra en su fase final. El órgano evaluador de la organización se reunirá en China entre el 30 de noviembre y el 5 de diciembre de 2026 para analizar y validar las candidaturas presentadas.
Esta semana, el Baix Penedès ha sido el epicentro de este arte con la celebración del II Simposio Internacional de Alfombras, que ha abordado temas como la innovación y la preservación de esta expresión cultural. Vicenta Pallarès, presidenta de la Federación Catalana de Alfombristas, ha expresado su convicción en el éxito de la candidatura, destacando que el reconocimiento de la UNESCO servirá para la "salvaguarda" y "garantía de futuro" de este bien cultural.
“"El reconocimiento de la UNESCO no es un final, es un comienzo, implica unas obligaciones posteriores que son las que garantizan la salvaguarda del bien."
La candidatura, impulsada conjuntamente por España, Bélgica, Italia, Malta y México, ha sido fruto de más de quince años de trabajo. En Cataluña, las alfombras, tradicionalmente elaboradas con flores y vinculadas a la festividad de Corpus, son una práctica extendida, con un 60% de los pueblos que las realizan, según estimaciones de la Federación.
En este contexto, Pallarès ha hecho un llamamiento a los colectivos a federarse para asegurar la continuidad de la tradición, ya que la falta de relevo generacional ha provocado que algunos pueblos hayan dejado de hacerlas. En Bellvei, por ejemplo, hace 65 años que se mantiene la tradición ininterrumpidamente. Òscar Ripoll, presidente de los Amigos de las Alfombras de Bellvei, ha destacado los esfuerzos para involucrar a las familias y crear un grupo de "pequeños alfombristas", celebrando incluso su día el 9 de agosto.
El II Simposio Internacional de Alfombras, que ha tenido lugar en El Vendrell, y el III Encuentro Internacional de Alfombristas, celebrado en Bellvei con la participación de quince grupos de diez países, han servido como foro para el intercambio de experiencias y el debate sobre la innovación y la sostenibilidad. Se ha destacado el uso de nuevas tecnologías para los diseños y la implementación de materiales alternativos como el carbonato de cal, pionero en Bellvei, que permite una mayor variedad de colores, así como virutas y sal, garantizando una fiesta "sostenible" donde "no se tira un solo pétalo de flor" en Cataluña.




