La mujer, que llevaba más de dos años viviendo en la calle en Calafell, primero en el paseo marítimo y luego cerca de la estación de tren, se había instalado en la marquesina de la parada de autobús, cerca de la Policía Local y la Cruz Roja, desde hacía más de un año. Durante todo este tiempo, había rechazado sistemáticamente cualquier oferta de ayuda.
La operación se activó la mañana de este viernes bajo el argumento municipal de ocupación de la vía pública, considerado un mecanismo ágil para forzar la atención. Cuando la Policía Local requirió a la mujer que abandonara la marquesina, esta reaccionó con tensión y fue detenida. Posteriormente, Mossos d’Esquadra se hicieron cargo y permanece en la comisaría a la espera de pasar a disposición judicial.
Si no existe un mandato judicial, no se puede ingresar a nadie de manera involuntaria, ya que si una persona decide vivir en la calle y no representa un peligro para terceros, no se la puede obligar a recibir atención.
Los Servicios Sociales municipales, la Cruz Roja y numerosos vecinos habían ofrecido repetidamente alternativas como albergues, comedores o la posibilidad de higiene en el pabellón, pero la mujer se negaba. Esta situación había generado críticas entre los residentes de Calafell por la lentitud de la justicia a la hora de tomar medidas de atención urgente.
La marquesina, que durante más de un año fue su hogar y donde realizaba sus necesidades, ha quedado vacía y precintada por la Policía Local para llevar a cabo una desinfección profunda. Ahora, la mujer espera que un juez, basándose en valoraciones forenses e informes de Servicios Sociales, determine si decreta su ingreso en un centro.




