Coincidiendo con la época de San Valentín, estas aves han iniciado un proceso de renovación estética. El nuevo aspecto destaca por la presencia de manchas blancas en la cabeza y en las patas, un contraste marcado respecto a su plumaje habitual.
En la riera de Calafell, es frecuente observar a los machos sobre los surtidores de agua desplegando las alas. Esta conducta sirve para exhibir las nuevas manchas blancas y captar la atención de las hembras en pleno ritual de seducción.
Este fenómeno natural ocurre anualmente entre los meses de diciembre y marzo, justo antes de que las aves abandonen la costa y los humedales del Baix Penedès al finalizar el periodo de invernada.




