El encuentro comenzó con un equilibrio absoluto que solo se rompió en el tramo final del primer tiempo. Tras una tarjeta azul a Quim Gabarró, el Liceo aprovechó una falta directa ejecutada por Arnau Xaus para poner el 0-1. El portero liceísta, Blai Roca, se convirtió en un muro infranqueable para los delanteros del Baix Penedès durante los primeros 25 minutos.
En la segunda mitad, el Calafell dispuso de opciones claras para igualar, incluyendo un disparo al poste de Sergi Folguera. Sin embargo, la falta de acierto y la polémica arbitral, que terminó con la expulsión de Guillem Cabestany, lastraron a los catalanes. Bruno Saavedra sentenció el choque con tres goles casi consecutivos que dejaron el partido visto para sentencia.
A pesar del abultado marcador de 0-4, el Calafell no bajó los brazos y Biel Pujadas anotó el definitivo 1-4 en el último minuto. El Liceo levanta así su undécima copa, ratificando su excelente estado de forma como líder destacado de la competición doméstica.




