El sistema de recogida, gestionado por el Consell Comarcal del Baix Penedès a través de una empresa mixta, ha mostrado carencias significativas. El concejal de Limpieza Viaria, Jero Merino (PP), ha señalado que el contrato está mal diseñado, ya que la única empresa que se presentó a la licitación ya advirtió que el precio no permitía cumplir con todas las exigencias.
“"Hay un mal diseño del contrato. A nivel de calle, no se está viendo efectividad en El Vendrell. Hay desbordamientos en baterías de contenedores."
Durante la Semana Santa, zonas como Coma-ruga, Sant Salvador y diversas urbanizaciones han sufrido una gran acumulación de residuos y bolsas de basura alrededor de los contenedores. Esta situación ha sorprendido, ya que la Semana Santa no está considerada como temporada alta en el diseño del servicio.
A pesar de la implantación de nuevos sistemas como el puerta a puerta en urbanizaciones como Romaní y Bonavista, o contenedores inteligentes en los barrios del Puig y el Pèlag, y recientemente en Sant Salvador y Coma-ruga, los problemas persisten. Inicialmente, hubo fallos en los equipos y lectores de tarjetas, y se han aplicado sanciones por dejar bolsas fuera de los contenedores.
Por su parte, Baltasar Santos (PSC), concejal de Servicios Centrales de El Vendrell y consejero comarcal, ha indicado que a nivel comarcal el nuevo sistema comienza a dar resultados, aumentando el nivel de reciclaje del 15% al 45% en algunas localidades, acercándose al objetivo del 65% de la Unión Europea. Sin embargo, para El Vendrell, considera que todavía es pronto para hacer un balance definitivo.
Grupos de la oposición como ERC-Som Poble, Fem Vendrell, Primer El Vendrell y Vox han reclamado una revisión urgente del sistema. Mar Vázquez, de Fem Vendrell, ha criticado la desincentivación ciudadana para reciclar debido al incremento de la tasa basada en los metros cuadrados de la vivienda. Jennifer Macía, de Som Poble ERC, ha calificado de error que El Vendrell no haya optado por una gestión directa del servicio.
La situación se complica con la sospecha de incendios de contenedores en Coma-ruga, posiblemente por restos de brasas. El temor ahora es que el incremento de población durante los fines de semana y el verano agrave la problemática, ya que muchos propietarios aún no han recogido la tarjeta necesaria para abrir los contenedores, y se han registrado casos de sabotaje.




