Este nuevo ciclo de movilizaciones se suma al éxito de los paros del pasado marzo, con tres huelgas unitarias en todo el país y el resto distribuidas por territorios. Más allá de las huelgas, los docentes están considerando otras acciones para ampliar el mensaje de sus reivindicaciones y forzar al Gobierno a renegociar el acuerdo firmado con solo una parte de los sindicatos.
Una de las alternativas que gana más fuerza es la negativa a realizar salidas y colonias escolares. Esta medida, que en el pasado ya provocó una compensación por parte de la administración, ha empezado a generar inquietud en el sector del ocio educativo. Tras las primeras cancelaciones, una entidad del sector ha advertido que las afectaciones podrían alcanzar el 70% el próximo curso, poniendo en riesgo 300 puestos de trabajo. Otra asociación empresarial del sector también teme una situación “grave” que podría afectar a 5.000 trabajadores en todo el país.
Otras propuestas que han surgido de las asambleas incluyen dejar de hacer graduaciones y fiestas fuera del horario lectivo, organizar caceroladas sincronizadas, vestirse de luto los lunes o con camisetas reivindicativas los miércoles, o reducir la comunicación laboral fuera del horario. También se han planteado acciones más simbólicas como voltear las pancartas de las fachadas o hacer una “quema simbólica” de la burocracia. Un sindicato mayoritario ha recogido estas propuestas, incluyendo medidas más contundentes como abolir propuestas educativas de empresas privadas u organizar cortes de carretera semanales.
Las asambleas del Alt y Baix Penedès ya han acordado implementar algunas de estas medidas, como la suspensión de salidas no comprometidas, la paralización de actividades no esenciales en redes sociales y webs, y la supresión de actividades festivas y lúdicas fuera del horario lectivo. En estas zonas también se ha considerado retirar la participación en formaciones y proyectos no imprescindibles impulsados por el departamento.
“"Es cierto que existen ciertos peligros, pero solo la administración puede evitarlos."
Un sindicato ha elaborado un “decálogo de acciones de resistencia” para mantener vivo el conflicto, basado en la premisa de que los docentes trabajan más horas de las contratadas. Las propuestas incluyen ceñirse a las 37,5 horas semanales, ejercer solo los cargos asignados, ajustar las tutorías al horario, contar las horas formativas como trabajadas, reducir la comunicación laboral a los canales internos y utilizar exclusivamente el material didáctico del centro. Sin embargo, el mismo sindicato advierte que estas medidas deben ser “correctas y coherentes” para evitar “conflictos interpersonales” o “malestares innecesarios” en los centros.
Estas acciones se justifican por los resultados de una consulta reciente a docentes, donde ocho de cada diez participantes pidieron más días de huelga. La tensión se ha hecho evidente con una protesta estudiantil en Valls, donde un portavoz estudiantil, que había sido primer secretario de las juventudes de un partido político, expresó su preocupación por la posible cancelación de colonias. El sindicato ha acusado a las juventudes de este partido de instrumentalizar al alumnado en esta protesta.




