Una inspección fiscal rutinaria realizada por agentes de las Patrullas Fiscales y de Fronteras (PAFIFs) destapó un importante entramado de irregularidades en un local mayorista de El Vendrell. Las bebidas estaban almacenadas y listas para la venta sin cumplir los requisitos legales exigidos para su comercialización en España.
En total, se contabilizaron 4.976 botellas de distintas capacidades y procedencias, incluyendo destilados de consumo habitual como whisky, brandy, ron, vodka o ginebra. El valor económico del conjunto supera los 112.000 euros, según la tasación realizada durante la inspección.
Este tipo de controles resultan esenciales para preservar la legalidad en el sector, evitar prácticas de competencia desleal y proteger los intereses económicos del Estado.
La mercancía incumplía la normativa que regula los impuestos especiales sobre el alcohol, al no ajustarse a las exigencias en materia de precintas fiscales. Este requisito es indispensable para garantizar su trazabilidad y el correcto abono de los tributos correspondientes.
Tras identificar al responsable, la Guardia Civil procedió a levantar acta de denuncia por una presunta infracción de la Ley de Impuestos Especiales. Las botellas quedaron inmovilizadas y depositadas en el establecimiento, a disposición de la Agencia Tributaria de Tarragona, organismo que deberá resolver el expediente.




