El caos se debe a la suspensión del servicio de Rodalies, lo que ha forzado a los pasajeros a buscar alternativas. Esta situación convierte los trayectos habituales en extremadamente difíciles, generando desconcierto entre los viajeros.
El principal inconveniente es la derivación masiva de pasajeros hacia el bus interurbano C10 (la antigua Casas), que conecta Badalona con Mataró. Este servicio, con pocas frecuencias, ha acumulado una gran cantidad de usuarios provenientes del tren.
El resultado es que, en puntos clave como Badalona o Montgat, el autobús llega completamente saturado, dejando a usuarios en tierra. La situación se complica aún más para los residentes de municipios más allá de Mataró, como Arenys de Mar o Canet de Mar.
Estas poblaciones del Maresme no disponen de ningún autobús directo desde Badalona, lo que obliga a los viajeros a realizar recorridos largos e ineficientes, a menudo pasando por Barcelona para encontrar conexión.




