Los afectados, que habían sido expulsados del edificio ocupado el día anterior, improvisaron una acampada con tiendas de campaña, hogueras y materiales de chatarra en la plaza situada justo enfrente del antiguo instituto.
La seguridad es estricta en la zona. Efectivos de la Guardia Urbana de Badalona mantienen el área acordonada, mientras que agentes del Grupo de Intervención Especial (GEIP) controlan el acceso a la puerta principal para evitar cualquier intento de reocupación.
Además de la vigilancia policial, trabajadores de una compañía eléctrica han iniciado el corte de suministro de luz en el antiguo B9. Esta medida busca dificultar aún más que el edificio vuelva a ser ocupado.
Fuentes municipales confirmaron que, aunque históricamente el edificio había llegado a albergar a unos 400 inmigrantes, la cifra de habitantes en el momento del desalojo era significativamente inferior.




