Alí Arango, un guitarrista cubano con una destacada carrera internacional, ha ganado veintitrés grandes premios en el ámbito de la guitarra clásica. A pesar de este éxito, él mismo se considera un artista “atípico” por su capacidad de fusionar estilos y su implicación en diversas disciplinas artísticas, como la composición, la edición musical, la fotografía y el diseño gráfico.
Con su grupo, el Barcelona Guitar Trio, Arango realiza más de cuarenta actuaciones anuales en el Palau de la Música Catalana y unas sesenta más en todo el mundo, dedicando un tercio de su tiempo al escenario. Su exigencia y rigor, que él atribuye a su formación en Cuba bajo una “cultura soviética” muy estricta, lo llevan a controlar todos los aspectos de su producción artística.
“"Yo nací en Cuba, hijo de artistas plásticos. Mi madre y mi padre eran escultores. En Cuba empecé a dar guerra –como dicen allí–, porque quería ser rocker. Al final, de rocker, solo me quedan los pelos."
Su llegada a Barcelona hace veinte años fue fruto de una beca de creación en Córdoba con la Fundación Antonio Gala en 2005, seguida de una visita a amigos en la capital catalana. El encuentro con una oportunidad laboral y su interés por los concursos internacionales lo llevaron a establecerse definitivamente. Actualmente, tiene su estudio de grabación, su familia y el Barcelona Guitar Trio arraigados en la ciudad.
Su decisión de no regresar a Cuba después de la beca conllevó la pérdida de sus derechos como ciudadano, siendo considerado un caso de “abandono de la misión”. Esta situación le impide volver a su país natal excepto como turista, una realidad que vivió con dolor al no poder asistir al funeral de su madre. Arango expresa su preocupación por la represión y la crisis actual en Cuba, aunque se mantiene desconectado por la distancia y la falta de vínculos familiares directos.
En cuanto a su visión musical, Arango lamenta el desconocimiento de la guitarra clásica en España y Cataluña, donde a menudo se le confunde con el flamenco. Reconoce a Paco de Lucía como un referente que abrió el flamenco a influencias del jazz y otros géneros, una filosofía que él mismo aplica en sus composiciones y en el espectáculo de homenaje a Paco de Lucía que el Barcelona Guitar Trio presenta en el Palau de la Música.
El guitarrista también reflexiona sobre el impacto de las redes sociales y la superficialidad en la música actual, a pesar de que su trío tiene una gran presencia en línea con millones de visualizaciones. Expresa su preocupación por la normalización de la vulgaridad en géneros como el reggaeton y la pérdida de calidad en la música popular, contrastándolo con la vitalidad y la capacidad de evolución del jazz moderno.




