Apenas 24 horas después del desalojo del mayor asentamiento de Catalunya, el Ayuntamiento ha puesto en marcha la maquinaria. Decenas de los migrantes desalojados pasaron la noche a la intemperie frente al recinto, ya que no se les ofreció alternativa habitacional. El gobierno municipal soldó las entradas para evitar una nueva ocupación.
El alcalde, Xavier Garcia Albiol, ha reiterado que el objetivo es levantar una comisaría de la Guardia Urbana de Badalona en el solar. Aunque se barajó compartir las instalaciones con los Mossos d'Esquadra, esta opción parece haberse descartado. La Asociación de Vecinos del Remei, si bien lamenta el desamparo de los desalojados, también reclama más seguridad y la comisaría en el barrio.
La situación ha pasado de 400 ocupantes en el B9 a una cuarentena en una plaza.
Las tareas iniciales de limpieza y retirada de objetos peligrosos se prevé que duren dos o tres días. Posteriormente, se procederá al derribo de techos y estructuras. El contrato de demolición, licitado desde el 17 de noviembre, ha recibido 13 ofertas, y la propuesta de adjudicación ha recaído en la empresa Hercal Diggers, S.L. por 306.789,73 euros, IVA incluido. Se espera que la demolición comience en enero.
Para evitar nuevas ocupaciones, el Ayuntamiento ha contratado una empresa de vigilancia privada. Agentes de la Guardia Urbana montaron guardia ante el inmueble, mientras que fuentes municipales aseguran que se está intentando convencer a los acampados de que no pueden permanecer allí.




