El drástico descenso de las temperaturas ha transformado el clima en Barcelona, donde el ambiente cálido de los últimos días ha desaparecido de forma abrupta. Los datos del Servei Meteorològic de Catalunya confirman este choque térmico que ha afectado al termómetro en el techo de la capital catalana.
El pasado sábado, 11 de abril, la ciudad registró una máxima de 26,8 ºC, un valor inusualmente alto para principios de abril. Sin embargo, solo 24 horas después, el domingo, la máxima fue de 17,2 ºC, mostrando un descenso de casi 10 ºC si se comparan los valores más elevados de cada jornada.
La comparación de las temperaturas en las mismas franjas horarias revela una diferencia aún más sorprendente. Mientras que el sábado, entre las 14:00 y las 14:30 horas, se registraron 26,8 ºC, el domingo, en el mismo intervalo, la temperatura fue de 13,8 ºC, lo que representa una caída exacta de 13 ºC.
Hemos pasado de junio a febrero en 24 horas.
Este cambio radical llega poco después de que el Observatori Fabra registrara la noche de abril más cálida desde 1914. A pesar de la contundencia del descenso, se espera que este golpe térmico sea efímero, con una recuperación progresiva de las temperaturas a partir de mediados de semana. Los modelos meteorológicos sugieren que la temperatura podría volver a ser más cálida de lo habitual para la época, tanto en Barcelona como en el resto del entorno metropolitano.




