Este desalojo, previsto para las próximas semanas, se centrará en tres núcleos chabolistas situados frente a la antigua estación de mercancías, que actualmente está siendo derribada por Adif para dejar espacio al nuevo 'hub' ferroviario. Las personas afectadas recibieron una notificación del consistorio hace poco más de una semana, dándoles 48 horas para abandonar voluntariamente el asentamiento por motivos de seguridad y salubridad.
Esta operación sigue a un desalojo similar que tuvo lugar el 25 de marzo a unos 300 metros, en las chabolas del puente del Treball Digne, donde 126 personas fueron expulsadas. El argumento principal fue un pequeño incendio que ponía en riesgo la seguridad de los residentes. Desde el pasado octubre, la administración municipal ha desmantelado otros asentamientos en la zona, incluyendo los situados entre las calles de Felip II y Huelva, y bajo el puente de Calatrava, también tras incendios.
“"No entiendo por qué lo hacen. Si aquí creen que tienen lío y nos echan sin alternativa, el lío se va a otro lado."
Entre los residentes afectados se encuentran personas como Alí, un joven marroquí que ha vivido en estos asentamientos y que lamenta la dificultad de regularizar su situación laboral. Él y sus compañeros han subsistido alquilando cuentas en aplicaciones de reparto de comida, trabajando como 'riders' extraoficiales. Otro residente, Flavio, que llegó de Rumanía hace 16 años, expresa su preocupación por la falta de alternativas.
El Síndic de Greuges de Catalunya ha abierto una actuación de oficio para investigar los desalojos en el entorno de la futura estación de la Sagrera. La oficina dirigida por Esther Giménez Salinas ha solicitado un informe al Ayuntamiento de Barcelona sobre los motivos, incidencias, personas afectadas, actuación de los servicios sociales y recursos ofrecidos. Además, el grupo municipal de Barcelona en Comú ha presentado preguntas al gobierno sobre el operativo.
En total, casi 400 personas sin hogar han sido expulsadas de sus lugares de pernocta en Barcelona en poco más de medio año, sumando los desalojos de la Sagrera, la Zona Franca y el parque de Joan Miró. Se calcula que cerca de 2.000 personas pernoctan actualmente en el espacio público de la capital catalana.




