La aprobación definitiva de las ordenanzas fiscales del Ayuntamiento de Barcelona para el 2026 se decidirá en el plenario del 30 de enero. El voto favorable de Barcelona en Comú depende del cumplimiento del plan de regeneración urbana acordado el pasado otoño con el gobierno de Jaume Collboni.
Este plan prevé la rehabilitación de 6.000 viviendas en barrios como el Besòs i el Maresme, la Pau y la Trinitat Vella. El concejal Marc Serra (BComú) ha exigido que el gobierno presente, en el plazo de tres meses, un plan con un presupuesto extraordinario suficiente para garantizar las reformas en cinco años.
“"No se ha avanzado ni un milímetro para garantizar la rehabilitación de las viviendas, y las obras son urgentes, ya que muchos pisos están apuntalados."
Mientras tanto, las ordenanzas fiscales no prosperaron en comisión, a pesar del voto a favor de PSC y ERC, y el rechazo de Junts per Barcelona, PP y Vox. El punto más relevante de la propuesta es el incremento del recargo turístico municipal, que pasará de cuatro a cinco euros por persona y noche a partir del 1 de abril.
El teniente de alcaldía Jordi Valls defendió que las ordenanzas no incrementan la presión fiscal a familias ni pymes. Sin embargo, la oposición criticó que Barcelona tiene una de las fiscalidades más altas del Estado, contrastando con “déficits importantes” en servicios públicos como la limpieza o la seguridad, según el edil Víctor Martí de Villasante (PP).




