Cánticos islamófobos empañan el amistoso España-Egipto en el RCDE Stadium

Un sector de la afición profirió insultos xenófobos, a pesar de la ovación a Lamine Yamal, futbolista musulmán.

Imagen genérica de una multitud en un estadio de fútbol durante un partido nocturno, con las luces del estadio iluminando la escena.
IA

Imagen genérica de una multitud en un estadio de fútbol durante un partido nocturno, con las luces del estadio iluminando la escena.

El partido amistoso de fútbol entre las selecciones de España y Egipto, celebrado el 31 de marzo de 2026 en el RCDE Stadium de Cornellà de Llobregat, estuvo marcado por cánticos islamófobos de una parte de la afición.

Durante el encuentro, un sector de los asistentes entonó el cántico xenófobo 'musulmán quien no bote', dirigido a los jugadores egipcios. Este lamentable episodio contrastó con la gran ovación que recibió el futbolista azulgrana Lamine Yamal, de confesión musulmana, antes del inicio del partido.
Aunque el ambiente general era festivo y de apoyo a la selección española, algunos aficionados también silbaron el himno de Egipto y dirigieron otras expresiones ofensivas hacia el equipo rival. En la grada, solo Joan García, otro jugador español, recibió abucheos, mientras que Lamine Yamal fue aclamado de forma casi unánime.

"Lamento los comportamientos inaceptables de una parte de la grada en el España-Egipto. Hemos pedido a los responsables que se activaran los protocolos y continuaremos trabajando para que el deporte sea un espacio de inclusión, sin odio ni racismo. Somos un país de acogida, respeto y convivencia."

Berni Álvarez · Consejero de Deportes de la Generalitat de Catalunya
La noche, que suponía el reencuentro de 'la Roja' con Barcelona cuatro años después de su último partido en Catalunya, puso de manifiesto una contradicción evidente: mientras una parte del público abrazaba a Lamine Yamal, otra atacaba con insultos xenófobos a personas de la misma fe.
Durante el descanso, los cánticos reaparecieron, pero fueron silenciados por los abucheos del resto del público. En las pantallas del estadio del Espanyol se proyectó un mensaje de advertencia contra este tipo de manifestaciones, subrayando la necesidad de garantizar que el fútbol sea un espacio libre de racismo y xenofobia.