La planta de Inovyn en Martorell, con 300 empleados, tuvo que paralizar su actividad ya que una de sus materias primas esenciales llega por ferrocarril directamente desde el Puerto de Barcelona. Fuentes de la compañía explican que, en condiciones normales, reciben un tren diario cargado con diclorometano, pero en los últimos diez días solo ha llegado uno.
“"Si se alarga mucho más será un problema grave."
El colapso afecta al 18% de las mercancías que se distribuyen desde el Puerto de Barcelona por tren. El bloqueo se mantiene para los trenes de ancho internacional por el corte en el túnel de Rubí, mientras que los de ancho ibérico hacia el sur solo operan de noche y de forma limitada. La Autoridad Portuaria admite que la solución temporal no es suficiente para atender todo el volumen de tráfico.
El impacto se extiende al comercio y al turismo en Barcelona. Javier Cottet, vicepresidente de Barcelona Oberta, cifra la caída de ventas entre un 10% y un 40% durante la última semana, especialmente el fin de semana. En cuanto al turismo, Manel Casals, director del Gremio de Hoteles de Barcelona, señala que la principal afectación es la movilidad de los 54.000 trabajadores del sector que residen fuera de la ciudad.
A pesar de las disrupciones, la gran industria catalana muestra resiliencia. Empresas como Seat en Martorell, Ficosa en Viladecavalls o Montesa Honda en Santa Perpètua de la Mogoda continúan operando con normalidad, ya que dependen mayoritariamente del transporte por carretera. Sin embargo, patronales como la UPM y sindicatos como CC.OO. y UGT-Fica monitorizan la pérdida de horas de trabajo por retrasos constantes de Rodalies.




