Con una población actual de 3,45 millones de personas en 636 km², el AMB ha experimentado un crecimiento de 223.000 residentes en los últimos 15 años y se espera que alcance los 3,55 millones en 2041. Este dinamismo demográfico plantea la necesidad de abordar los desafíos de manera coordinada.
“"Hay retos que solo tienen sentido si los abordamos desde una mirada metropolitana. Es muy difícil encontrar respuestas a todos estos retos si los miramos ciudad a ciudad."
La movilidad emerge como un eje central, con 300.000 personas que salen diariamente de Barcelona para trabajar en otros municipios metropolitanos y 500.000 que entran. La mejora del transporte público, incluyendo la prolongación de la Línea 8 y el servicio de Rodalies, se considera crucial para una movilidad más sostenible y para influir en las decisiones de vivienda.
En el ámbito económico, el AMB genera el 52% del PIB de Cataluña, pero se enfrenta a una creciente escasez de profesionales. Emma Gumbert Jordan, vicepresidenta de PIMEC, subraya la importancia de una integración ordenada de los flujos migratorios para cubrir estas necesidades y reactivar el crecimiento económico, ya que las pequeñas y medianas empresas tienen dificultades para encontrar personal.
La cohesión social también es un reto, especialmente ante la disminución de los nacimientos (de 32.600 en 2011 a 23.100 en 2023) y el envejecimiento de la población. La integración de las personas migrantes se vuelve fundamental para mantener el crecimiento demográfico y la cohesión en una sociedad cada vez más diversa.
Finalmente, el desafío de la vivienda se agrava por el aumento de hogares de pocos miembros y el agotamiento del stock de pisos. Carles Donat, director del Observatorio Metropolitano de la Vivienda, apunta a soluciones a medio y largo plazo, como edificar más y reducir el uso de viviendas no habituales, como los apartamentos turísticos, para incrementar la oferta residencial.




