La decisión de muchos usuarios de evitar los retrasos y cancelaciones de trenes ha tenido un impacto inmediato en el tráfico rodado. La Ronda de Dalt (B-20) acumuló hasta 11 kilómetros de congestión, con 8 kilómetros en sentido sur en el nudo del Llobregat y 3 kilómetros en sentido norte en el nudo de la Trinitat.
Esta situación se repite en la Ronda Litoral (B-10), donde se registraron siete kilómetros de retenciones en sentido norte, también en el nudo de la Trinitat, y nueve kilómetros en sentido sur, hacia el nudo del Llobregat.
El Servei Català de Trànsit (SCT) también alertó de retenciones significativas en otras vías clave. En la C-58, entre Barcelona y Montcada i Reixac, se acumularon cuatro kilómetros de retenciones. También hubo problemas en la C-16, con dos kilómetros de tráfico lento entre Barcelona y Sant Cugat del Vallès.
La jornada del 2 de febrero se caracterizó por la falta de normalización del servicio ferroviario. Solo las líneas R11, R16 y R17 funcionan con normalidad, mientras que otras 11 líneas (R1, RG1, R3, R4, RL4, R7, R8, R13, R14, R15 y RT1) requieren servicio alternativo por carretera.
Entre las afectaciones más destacadas, la línea R2 Sur solo ofrece dos trenes por hora y sentido debido a una incidencia en la infraestructura entre Bellvitge y Sants. Además, la R3 tiene servicio alternativo por carretera entre Fabra i Puig (Barcelona) y Puigcerdà por obras de desdoblamiento.




