Según datos del Ayuntamiento de Barcelona, este punto negro concentra el número más elevado de siniestros con heridos, a menudo causados por conductores que incumplen el giro obligatorio a la izquierda. El vecino del distrito de Sant Martí, Eloy Ovejas, advierte que es habitual ver vehículos acelerar y seguir recto, poniendo en riesgo a quienes sí giran.
“"Pasar este semáforo es jugarte la vida, porque allí se forma un galimatías."
Esta cifra de 18 accidentes con heridos en 2025 coronó el cruce por encima de otros 21 tramos de la capital catalana con alta siniestralidad. La asociación Amics de la Gran Via propone destinar presencia permanente de agentes de la Guàrdia Urbana o instalar un radar para regular el tráfico, ya que el consistorio no ha precisado medidas concretas.
Los residentes y comerciantes confirman la peligrosidad. Ricardo López, quiosquero de la zona, asegura haber visto “30 o 40 choques” en un año, incluyendo un coche que llegó a volcar. Otro residente, Juan Pascual, corrobora la frecuencia: “Desde casa oigo ‘¡pam!’, y otra vez... Suele pasar una vez a la semana.”
El problema principal radica en la señalización confusa en el lado superior de la avenida, donde el primer carril obliga a girar a la izquierda y el del medio da opción. Juan Pascual opina que “Está muy mal señalizado”, provocando que los conductores se den cuenta tarde de la maniobra obligatoria, aumentando el riesgo de colisión.




