El fricandó y la cocina catalana tradicional regresan con fuerza a los restaurantes de Barcelona

Platos clásicos como los macarrones, la escudella y el fricandó recuperan protagonismo en las mesas de la capital catalana, con locales que reinterpretan la tradición.

Imagen de un plato de fricandó tradicional catalán en un cuenco rústico.
IA

Imagen de un plato de fricandó tradicional catalán en un cuenco rústico.

La cocina tradicional catalana, con platos emblemáticos como el fricandó, la escudella y el capipota, experimenta un notable resurgimiento en Barcelona, cautivando a comensales en bodegas y restaurantes que apuestan por la gastronomía autóctona.

Esta tendencia se manifiesta en diversos establecimientos de la ciudad, donde el sabor auténtico del “chup-chup de la abuela” vuelve a ser el protagonista. Locales como Casa Pagès, l’Andreuenc, Bar Dijous, Granja Elena y el Bar Casi son referentes para los desayunos de tenedor, ofreciendo platos donde la salsa invita a mojar pan. El restaurante Can Ugal, en les Corts, también destaca por su fricandó.
La recuperación de bodegas históricas como la Manolo y la Gol, junto con restaurantes clásicos como Ca l’Estevet y los establecimientos de Carles Gaig (el Petit Comitè y el Gaig), confirman esta revitalización. Incluso nuevos locales, como el Bar Veracruz, incorporan el fricandó a su carta, manteniendo la receta tradicional.
La tradición también se abre a la reinterpretación, como demuestra el fricandó de atún con setas que Jordi Vilà prepara en Alkostat. Además, el fricandó se adapta a nuevos formatos, como los bocadillos que ofrecen las charcuterías Pamb y la Bodega Montferry, consolidando su presencia en la gastronomía barcelonesa.
Más allá de las mesas, el fricandó ha ganado popularidad en las redes sociales, con recetas virales de jóvenes que enseñan a preparar platos catalanes en Taula per dos (@taulaperdos_). Esta efervescencia cultural culmina con la publicación de Fricandónation, un libro de Miquel Bonet que el autor describe como un “thriller gastronómico gamberro” y una defensa apasionada de la cocina catalana.

"Jugamos con la hipótesis de que la profecía de la desaparición de la cocina tradicional se ha cumplido. El relato nos transporta a una distopía muy cercana en la que no queda ningún rastro de los platos de siempre, o mejor dicho, casi ningún rastro, y las albóndigas con sepia, la samfaina o el capipota han desaparecido de los menús y las cartas."

Miquel Bonet · Autor de Fricandónation
Bonet concibió Fricandónation hace tres años, en un momento en que la cocina tradicional no parecía tener un futuro prometedor. A pesar de la recuperación actual, el autor expresa su preocupación de que esta tendencia sea solo un “canto del cisne o un espejismo”, esperando que la cocina catalana “haya vuelto para quedarse”. En su distopía, un “papa gastronómico” es quien vuelve a poner de moda la cocina catalana, comenzando con una escudella y un fricandó que maravillan a un crítico francés, desencadenando una fiebre por convertir el fricandó en el “nuevo ramen”.

"Para los jóvenes, el fricandó será algo exótico."

Miquel Bonet · Autor de Fricandónation
Bonet lamenta que para las nuevas generaciones, platos como el fricandó o la samfaina suenen exóticos, a diferencia de la Barcelona culinariamente catalana de antes. Considera que el activismo actual por la cocina catalana es una señal de que las cosas no van bien, pero también una muestra de resistencia, similar a la situación de la lengua catalana. Recomienda el restaurante Alkostat de Jordi Vilà en Barcelona por su “recetario y militancia”.