El Palau de la Generalitat acogió con optimismo el comunicado conjunto de las principales patronales catalanas, incluyendo el G8 catalán y, significativamente, Foment del Treball. Esta adhesión se produce tras las discrepancias públicas que la patronal liderada por Josep Sánchez Llibre había manifestado inicialmente sobre la propuesta de financiación presentada por el Gobierno central.
“"Es una buena noticia que Foment haya rectificado su posición y ahora se incorpore al consenso."
La consellera de Economía, Alícia Romero, insistió en que la adhesión de Foment demuestra que la patronal “forma parte de la realidad económica del país” y que, tras un trabajo riguroso, ha decidido sumarse al consenso. No obstante, Romero reconoció que los agentes económicos consideran que la propuesta de modelo, aunque supone una “mejora sustancial”, todavía es insuficiente, especialmente en lo que respecta a la inclusión del coste de la vida en el cálculo de la población ajustada.
Desde la oposición, Junts per Catalunya realizó una interpretación radicalmente diferente del comunicado. El diputado y vicepresidente del partido, Antoni Castellà, consideró que los empresarios habían “enmendado” al Ejecutivo, ya que, según él, el Govern había mentido al afirmar que ya contaba con el aval de las patronales.
“"Nos dijeron que contaban con su aval, y han tenido que salir a rectificarlo. El Govern nos mintió en esta posición."
Finalmente, el Govern se aferró a la petición de las patronales de que las fuerzas políticas trabajen con unidad y actitud constructiva para “profundizar en la reforma del sistema”. Romero dirigió esta petición directamente a Junts, mientras que Castellà defendió que el verdadero punto de partida debe ser la salida de Catalunya del régimen común mediante el concierto económico.




