Cada mañana, decenas de personas, mayoritariamente hombres jóvenes, se congregan en el patio de la Parroquia de Santa Anna, en el corazón de Barcelona, esperando su turno para acceder a los servicios que ofrece el Hospital de Campaña. Esta iniciativa, que comenzó en 2017, proporciona cerca de 200 desayunos diarios entre las 8:30 y las 9:30 de la mañana, priorizando a mujeres y personas mayores o enfermas.
Bajo la dirección del rector Peio Sánchez, un equipo de 406 voluntarios y 17 profesionales atiende las necesidades de los usuarios. Sánchez destaca que muchos de quienes acuden son jóvenes sin documentación que llevan poco tiempo en la calle, con 'un montón de ilusiones' pero enfrentándose a grandes dificultades. Según el último recuento de la Fundació Arrels, cerca de 5.000 personas no tienen hogar en Barcelona, y 2.000 de ellas pernoctan en la calle, una cifra que ha aumentado un 43% respecto a 2023.
“"La gente llega a aquí por el boca-oreja. Los que vienen son muy mayoritariamente jóvenes que duermen en la calle, que llevan menos de un año en ella, y que no tienen documentación."
Durante 2025, la entidad atendió a 4.005 personas, y actualmente cerca de 1.000 reciben algún tipo de apoyo. Diariamente, unas 450 personas pasan por el comedor social para desayunar, comer o cenar. Además de las comidas, el Hospital de Campaña ofrece consultas médicas, apoyo en salud mental, orientación laboral y acompañamiento social y espiritual. Unas 30 personas, incluyendo jóvenes y mujeres, residen en 'hogares de oportunidades' gestionados por Santa Anna.
Peio Sánchez lamenta la indiferencia y la aporofobia creciente en la sociedad, especialmente en una ciudad como Barcelona, donde la dureza de la pobreza a menudo queda oculta por el turismo y el comercio. Recuerda que el origen de la iniciativa fue un invierno especialmente duro en 2017, cuando abrieron las puertas de la iglesia para ofrecer refugio. El presupuesto anual de la entidad, de aproximadamente un millón de euros, proviene mayoritariamente de la Generalitat y el Ayuntamiento de Barcelona, complementado con fondos de fundaciones privadas, empresas y donativos.
El equipo médico, con cuatro puntos de atención, incluye a profesionales como la dermatóloga Montse Pérez, de 76 años, que ha trabajado en contextos de vulnerabilidad en la India y Latinoamérica. Pérez destaca la importancia del trato humano: 'La gente necesita un abrazo y que le llames por su nombre'. Muchos usuarios, como Fátima, una joven marroquí que estudia Informática y aspira a ser chef, buscan la regularización de sus papeles y una oportunidad laboral, un proceso que el Hospital de Campaña les ayuda a gestionar.




