La decisión del alto tribunal desestima el recurso de casación interpuesto por TMB, haciendo firmes las sentencias previas que atribuyen las enfermedades de Rafael Rubio, un mecánico tornero, al asbesto. Esta resolución lo convierte en el primer exempleado vivo del suburbano barcelonés al que se le reconoce una enfermedad laboral por la inhalación de polvo de amianto en el taller de la Vilapicina.
“"Se trata del primer caso que ha resuelto el TSJC en referencia a un trabajador que todavía está vivo e inició el procedimiento de reclamación judicial mientras todavía prestaba servicios."
El Col·lectiu Ronda, que representa a Rubio y otros trabajadores afectados, ha subrayado la "trascendencia jurídica" de esta sentencia pionera. El Tribunal Superior de Justícia de Catalunya (TSJC) ya había acreditado previamente que otro exoperario del metro falleció por un cáncer de pleura causado por el amianto.
La sentencia del TSJC advirtió de la exposición "crónica, intensa y constante" al amianto que sufrió Rubio durante más de cuatro décadas. Los convoyes del metro contenían piezas con este material peligroso, como motores y zapatas de freno, que liberaban fibras de amianto al ambiente, especialmente en los túneles. TMB retiró el último tren con componentes de amianto en octubre de 2024.
Esta resolución del Supremo llega justo antes de un nuevo juicio donde Rubio se enfrentará a TMB, reclamando una indemnización de 180.000 euros por daños económicos, físicos y morales. El abogado de Rubio, Àlex Tisminetzky, acusa a TMB de negar sistemáticamente la exposición de sus trabajadores al amianto y advierte que habrá muchos más casos debido a los largos periodos de latencia de las patologías.




