Durante su comparecencia, que se extendió por unos 40 minutos, Gaspart rechazó las acusaciones vertidas contra los expresidentes imputados Josep Maria Bartomeu y Sandro Rosell, afirmando que ponía "la mano en el fuego" por ellos. El exmandatario admitió que se contrataron los servicios de la empresa de José María Enríquez Negreira para elaborar informes sobre los árbitros, una práctica que consideró habitual en todos los equipos españoles y extranjeros.
“"Todos los equipos de España y del extranjero tienen observadores, intermediarios y personas que hacen informes."
Gaspart remarcó que era "mentira" que el FC Barcelona pagara a los árbitros para que lo favorecieran y que las acusaciones estaban "haciendo mucho daño al fútbol". En este contexto, el exárbitro Ricardo Segura, actual analista de colegiados del primer equipo, también fue interrogado y declaró ante la jueza que era "imposible" corromper a un árbitro.
Los informes de la Agencia Tributaria aportados a la causa detallan que los pagos a Negreira padre se iniciaron en 2010, durante la presidencia de Gaspart. Fuentes judiciales señalan que aún no se ha encontrado el destino final de los 7,5 millones de euros. Un informe de la Guardia Civil indicó que hasta tres millones de euros pasaron por la cuenta de la esposa del exdirigente arbitral, Ana Paula Rufás, con ingresos "aparentemente injustificados".




