El brote de peste porcina africana (PPA), confirmado hace veinte días, ha afectado a 26 jabalíes encontrados dentro del radio de alto riesgo de 6 kilómetros, centrado alrededor de la Universitat Autònoma de Barcelona. El presidente Illa destacó que, hasta ahora, ninguna granja porcina ha resultado afectada, aunque se han inspeccionado todas las explotaciones de la zona.
“"Este brote no lo terminaremos ni en un mes ni en una semana."
La gran incógnita sigue siendo el origen del brote. Illa insistió en que “no se puede descartar ninguna hipótesis” y detalló que hay cinco líneas de trabajo abiertas. La principal hipótesis que se investiga es una posible fuga de un laboratorio, motivo por el cual se ha creado una comisión auditora a instancias de la Conselleria de Agricultura para examinar los centros cercanos al foco.
La comparecencia de Illa estuvo marcada por las críticas de la oposición, especialmente de Mònica Sales (Junts) y Alejandro Fernández (PP), por haber mantenido su viaje institucional a México al conocerse los primeros casos. También se cuestionó la independencia de la comisión auditora, ya que incluye investigadores del IRTA-CReSA, centro que está bajo sospecha.
“"Un presidente debe comparecer cuando toca, no cuando le conviene. Una crisis de esta magnitud requiere que un presidente suspenda la agenda."
El impacto económico del brote ya es significativo. En la última semana se han sacrificado más de 35.000 animales por riesgo de contagio. El precio del cerdo vivo ha caído hasta los 1,04 euros por kilo, el nivel más bajo en cuatro años, provocando pérdidas de 30 euros por animal a los ganaderos. Illa indicó que el Govern trabaja para mantener los mercados abiertos, especialmente negociando con siete países, incluidos Japón y Filipinas, que no reconocen la regionalización.




