Las elecciones internas celebradas este viernes han consolidado la posición de los sectores afines a la dirección nacional del partido en la capital catalana. La lista de Ricard Farin obtuvo 393 papeletas, superando la candidatura crítica de Rosa Suriñach, que consiguió 236 votos, representando un 36,1% del total. Además, se registraron 25 votos en blanco.
La participación en estas primarias fue del 72% de la militancia, una cifra idéntica a la registrada hace un año, cuando los críticos lograron la victoria por un estrecho margen de 14 votos. Aquella dirección, que estuvo encabezada por Creu Camacho, sufrió una crisis interna hace pocos meses con la dimisión de más de la mitad de su ejecutiva por discrepancias con la línea adoptada.
La victoria de la candidatura oficialista representa un cambio de rumbo para la federación de Barcelona, que históricamente había mantenido una posición de contrapoder respecto a la dirección nacional. Uno de los argumentos principales de la candidatura de Farin era la necesidad de dejar atrás las disputas internas y centrarse en la utilidad del partido para la ciudad.
Aunque la dirección nacional no manifestó un apoyo explícito a ninguna de las candidaturas, la preferencia por la lista de Farin era un secreto a voces. Esta victoria cierra uno de los frentes críticos que la dirección del partido tenía abiertos en el territorio. Con las elecciones municipales a un año vista, la federación de Barcelona se alineará con la candidata a la alcaldía, Elisenda Alamany, elegida hace unos meses.




