La crisis de Rodalies tensa la relación entre la Generalitat y el Estado

La falta de coordinación entre el Govern y Renfe/Adif provocó el caos inicial antes de la suspensión forzada por decreto.

Imagen genérica de una estación de tren vacía o con figuras borrosas, simbolizando el caos ferroviario.
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Imagen genérica de una estación de tren vacía o con figuras borrosas, simbolizando el caos ferroviario.

La Generalitat forzó la suspensión del servicio de Rodalies el sábado 25 de enero de 2026 después de que Renfe iniciara las operaciones ignorando un aviso previo del Govern sobre la incapacidad de operar con seguridad.

Tras una reunión maratoniana, el Departamento de Territorio de la Generalitat anunció la madrugada del sábado a través de la red social X que el servicio de trenes de corta distancia no arrancaría. Sin embargo, Renfe puso en marcha los trenes horas más tarde, argumentando avances en los trabajos, sin que mediara comunicación de restablecimiento por parte del Govern.

"La seguridad es y será la cuestión primordial en nuestra actuación."

Albert Dalmau · Conseller de Presidència
Esta descoordinación obligó al Govern a convertir el mensaje inicial en una resolución gubernamental. El conseller de Presidència, Albert Dalmau, y la titular de Territorio, Sílvia Paneque, se reunieron con el Ministerio de Transportes, Renfe y Adif en el comité de crisis para constatar que los trenes no podían garantizar “una movilidad segura”.
Finalmente, se llegó a un acuerdo para que las dos grandes empresas públicas del ministerio coordinen sus comunicaciones públicas a través del secretario de Estado de Transportes, José Antonio Santano. Este episodio tensa la confianza entre la Generalitat y el Ministerio en pleno proceso de traspaso de la gestión de Rodalies, evidenciando la falta de colaboración entre Renfe y Adif.