La escritora peruana Clorinda Matto de Turner ya criticaba los trenes de Barcelona en 1908

Las notas póstumas de la intelectual andina, publicadas en 1910, describen la capital catalana como industrial pero con un servicio ferroviario "casi primitivo".

Imagen histórica de una estación de tren o un tranvía eléctrico en Barcelona a principios del siglo XX, sin personas reconocibles.
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Imagen histórica de una estación de tren o un tranvía eléctrico en Barcelona a principios del siglo XX, sin personas reconocibles.

La escritora y periodista peruana Clorinda Matto de Turner documentó en 1908 la actividad industrial de Barcelona, contrastándola con el servicio ferroviario "casi primitivo" durante su viaje de estudio por Europa.

La intelectual Clorinda Matto de Turner (nacida en la región del Cusco, Perú) recibió en el año 1908 el encargo de la República de la Argentina de estudiar las políticas educativas para niñas en Europa. Exiliada en Buenos Aires, Matto de Turner era conocida por su defensa de la libertad de las mujeres a través de la educación y la independencia económica.
Durante este recorrido, la escritora pasó por Barcelona, una visita que documentó en sus notas de viaje. Estas observaciones se publicaron póstumamente en el año 1910 bajo el título Viaje de Recreo, pocos meses después de su fallecimiento en Argentina.

"El movimiento comercial es activísimo en Barcelona, y los sistemas de locomoción son los últimos en la nomenclatura del invento: tranvías y ómnibus eléctricos, automóviles, etc.; y no me explico por qué, en este concurso del progreso, conserva los ferrocarriles en su estado casi primitivo, y con un servicio muy malo."

Clorinda Matto de Turner · Escritora y periodista peruana
En el capítulo dedicado a la capital catalana, Matto de Turner destacaba la gran capacidad industrial de la ciudad, que fabricaba “desde el papel impulsor de la ciencia hasta el cigarrillo que envenena”, y el avanzado estado de los tranvías y automóviles. Sin embargo, la contradicción con el servicio ferroviario ya era evidente desde su llegada al puerto de Barcelona.
Esta observación, realizada hace más de un siglo, subraya la persistencia de los problemas de la red ferroviaria catalana, un hecho que, según el autor del artículo, provoca una reacción de “risa quizás nerviosa” entre el público que reconoce que la situación se arrastra desde hace demasiado tiempo.