Los desperfectos se produjeron en una de las comunidades en proceso de reforma, afectada por la aluminosis, donde la lluvia se filtró causando goteras, paredes mojadas y problemas en la instalación eléctrica en las dos plantas superiores. Estos trabajos forman parte del plan de regeneración promovido por el Ayuntamiento de Barcelona, ideado en 2020, que debe extenderse a medio centenar de escaleras.
La asociación vecinal SOS Besòs/Maresme ha criticado duramente que el Instituto Municipal de Urbanismo (IMU) no suspendiera el regreso de los vecinos “a pesar de saber que no estaba realizada la impermeabilización y de la previsión de lluvias”. La entidad concreta que el aplazamiento afecta al menos a tres hogares que debían volver entre el martes y el miércoles.
“"Es inexplicable que decidieran seguir adelante con los traslados, más sabiendo que no se había realizado la impermeabilización, que ya había humedades visibles en las viviendas y el nivel de precariedad de habitabilidad de una vivienda completamente desmontada."
El consistorio ha respondido que la rehabilitación de esa escalera comenzó por las plantas altas y que las obras de impermeabilización se cubrían con lonas. El Ayuntamiento alega que los fuertes aguaceros hicieron que estas lonas no fueran suficientes y se obstruyeron los bajantes, provocando la entrada de agua en la quinta planta.
Además de las inundaciones, SOS Besòs/Maresme denuncia que los pisos se entregan en malas condiciones, mencionando muebles deteriorados, puertas que no cierran bien, vitrocerámicas dañadas y falta de conexión a internet o antena de televisión. El consistorio prevé acabar la impermeabilización completa del techo como máximo este jueves.




