La navegación eléctrica, caracterizada por su tranquilidad y respeto por el medio ambiente, ofrece una experiencia diferente, donde el sonido del agua y el viento reemplazan el rugido de los motores de combustión. Esta modalidad, que evita la contaminación por combustible, se presenta como una opción cada vez más atractiva para los amantes del mar.
El Barcelona Electric Marine Show congrega a empresas punteras en la transición energética náutica. Además de embarcaciones, la feria exhibe motos eléctricas, tablas deslizantes, propulsores y marquesinas de carga para vehículos, mostrando un amplio abanico de soluciones eléctricas. Entre las novedades, destaca un catamarán eléctrico de Nueva Zelanda, de la empresa Earthling, que funciona con placas solares y puede alcanzar los 18 nudos sin necesidad de enchufes.
Una de las empresas locales con mayor trayectoria en este sector es Electric Inside, fundada en 2018 por Oriol Bassas, Pep Camps y Sergi Rosés. Esta compañía barcelonesa comenzó transformando embarcaciones diésel a eléctricas, como el llaüt familiar de Oriol, llamado Lloma. Actualmente, en colaboración con el fabricante J. Pascual Calafat, también construyen sus propios modelos de hasta ocho metros de eslora y comercializan motores eléctricos, ofreciendo también servicios de alquiler desde Palamós.
“"Sabíamos que había muy poca demanda."
A pesar de la ambición y el realismo de los emprendedores, el sector se enfrenta a desafíos importantes, como la falta de infraestructura de carga en la mayoría de puertos deportivos. El Port Olímpic es uno de los pocos que está trabajando activamente para adaptarse a las necesidades de la navegación eléctrica, un paso crucial para su desarrollo futuro.




