La proliferación de asentamientos de personas sin techo desata la inquietud en la Vila Olímpica

El distrito de Sant Martí registró 96 personas durmiendo en la calle en noviembre, muchas de ellas con empleo pero sin acceso a alquiler.

Tiendas de campaña de personas sin hogar instaladas en una zona verde de la un representant Olímpica de Barcelona.
IA

Tiendas de campaña de personas sin hogar instaladas en una zona verde de la un representant Olímpica de Barcelona.

El barrio de la Vila Olímpica de Barcelona ha visto una escalada en la presencia de asentamientos de personas sin hogar durante el último año, lo que ha generado una creciente alarma entre los residentes por la seguridad y el uso del espacio público.

Según datos del Ayuntamiento de Barcelona de noviembre, 283 personas dormían en las calles del distrito de Sant Martí, de las cuales 96 se ubicaban en la Vila Olímpica. Estos campamentos, que suman al menos 50 tiendas, ahora son visibles en zonas verdes, a diferencia de antes, cuando se ocultaban en recovecos de la ronda.

"Tengo papeles y empleo. Soy cocinero en un restaurante del Raval. Pero tengo tres hijos en Filipinas y también he de ayudar a mi padre... así que no puedo alquilar nada."

Terence · Cocinero
La situación ha provocado una fuerte reacción vecinal. En una reunión reciente de comunidades de propietarios de la avenida Nova Icària, se discutieron problemas como la suciedad, la inseguridad, disputas con armas blancas y la aparición de jeringuillas. Los vecinos acordaron reportar sistemáticamente todos los incidentes al 112 para exigir una respuesta administrativa.
Otros residentes de los asentamientos, como Hassan (mecánico guineano) y Yasid (carpintero argelino), señalan que la falta de contratos o la caducidad de documentos les impide acceder a un alquiler, a pesar de tener capacidad de pago. Los servicios sociales municipales intentan acercar recursos, pero las personas no pueden ser obligadas a aceptarlos.
Jordi Giró, presidente de la asociación de vecinos, explicó que la inquietud se desató hace un año, coincidiendo con desalojos en otras partes de la ciudad. Aunque la limpieza ha mejorado recientemente, Giró concluye que este es "un problema de país, de un problema mucho más complejo de lo que puede parecer".