La decisión de Bruselas es clave para el sector ganadero catalán, ya que deja fuera del perímetro de control a las principales zonas de producción porcina, como Osona, Lluçanès y Segrià. Esta exclusión evita un impacto directo sobre las exportaciones y la cadena alimentaria, concentrada mayoritariamente en estas comarcas.
Las limitaciones se concentran en el entorno metropolitano de Barcelona y afectan a municipios de ocho comarcas: Vallès Occidental, Vallès Oriental, Baix Llobregat, Barcelonès, Maresme, Alt Penedès, Anoia y Bages. Las provincias de Lleida, Girona y Tarragona quedan completamente al margen de las medidas especiales contra la PPA.
Dentro del área restringida, doce municipios situados a menos de seis kilómetros del foco inicial, detectado en Cerdanyola del Vallès, mantienen el confinamiento total del medio natural hasta 2026. En esta “zona cero” continúa prohibida la entrada a bosques y zonas verdes para impedir el movimiento de jabalíes.
En el segundo anillo de protección (entre 6 y 20 kilómetros), las restricciones se han suavizado, permitiendo a los vecinos volver al bosque individualmente para pasear o ir en bicicleta, aunque las actividades en grupo siguen prohibidas. Los Agents Rurals han iniciado la captura de jabalíes en esta segunda corona, sellando 54 accesos e identificando 32 pasos de fauna habituales para asegurar la contención.




