Los secretos de diva de Shakira en sus vuelos a Barcelona

La cantante colombiana mantenía un estricto y costoso protocolo para sus viajes entre Miami y la capital catalana, según ha revelado Jordi González.

Imagen genérica de un asiento de primera clase en un avión con gafas de sol
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Imagen genérica de un asiento de primera clase en un avión con gafas de sol

La cantante Shakira, que prepara una gira europea con múltiples conciertos en Madrid, mantenía un protocolo de diva en sus vuelos entre Miami y Barcelona, según ha explicado el presentador Jordi González.

Mientras la cantante colombiana se prepara para una ambiciosa gira europea que incluye once conciertos en Madrid, donde incluso se plantea la construcción de un estadio temporal con capacidad para 55.000 personas, se han revelado detalles de su vida privada durante su estancia en Barcelona.
Las periodistas Laura Fa y Lorena Vázquez, desde el programa Col·lapse de TV3, han comentado la decisión de Shakira de no actuar en Barcelona, una elección que no les sorprende dadas las circunstancias de su marcha de la ciudad.

"No sé a quién le puede sorprender teniendo en cuenta que se marchó de aquí como se marchó. No sé quién se la imaginaba en el Palau Sant Jordi. El último concierto que hizo aquí fue aquel en el que subieron al escenario Gerard Piqué y los compañeros del Barça… cómo ha llovido y cuántas 'cuernos' le han caído desde entonces."

Laura Fa y Lorena Vázquez · Periodistas
El presentador Jordi González ha compartido sus experiencias coincidiendo con Shakira en varios vuelos de Miami a Barcelona. Según González, la cantante seguía un ritual muy particular durante los viajes intercontinentales de nueve horas.

"Siempre subía al vuelo de las once de la noche con gafas de sol, entraba al lavabo y salía de allí con pijama normal, de esos con pantalón. Se ponía el antifaz y a dormir."

Jordi González · Presentador de televisión
Además, al llegar al Aeropuerto de Barcelona, se activaba un protocolo especial para su salida. Shakira utilizaba la zona de prioridades, un servicio exclusivo que, según descubrió González, tenía un coste de 6.000 euros mensuales a AENA solo por poder salir por una puerta diferente.