Pere López, el repartidor de hielo de L'Hospitalet que recuerda la posguerra en Collblanc i Torrassa

La vida de López, nacido a finales de los cuarenta, ilustra la dureza de la posguerra y la importancia de las entidades sociales locales.

Carro tirado por un caballo repartiendo hielo en una calle antigua de barrio obrero en Cataluña, años 50.
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Carro tirado por un caballo repartiendo hielo en una calle antigua de barrio obrero en Cataluña, años 50.

Pere López, vecino de L'Hospitalet, ha compartido con el TOT sus recuerdos de infancia en el barrio de Collblanc i Torrassa, rememorando la dureza de la posguerra y la vida social a principios de los años cincuenta.

La vida de Pere López comienza en la calle Martí Julià (entonces General Sanjurjo) de L'Hospitalet, hijo de inmigrantes murcianos. Esta zona, junto con Sants y el Poble Sec en Barcelona, acogió a gran parte de las personas que llegaron a mediados de los años veinte para trabajar en la construcción de la línea 1 del metro y la Exposición Universal de Montjuïc.
Debido a la pobreza y la destrucción generadas por la guerra, López tuvo que empezar a trabajar muy joven para ayudar a su familia, que eran tres hermanos. La posguerra fue un periodo muy difícil para la mayoría de la población, excepto para una minoría.
Con solo once años, se dedicó a repartir hielo por las casas de L'Hospitalet. Lo hacía montado en un carro tirado por un caballo, ya que las neveras eléctricas eran un lujo que solo existía en pocos hogares, y la mayoría de familias conservaban los alimentos con el hielo que él distribuía.
Sus vivencias de aquella época están estrechamente ligadas a la Agrupació Coral els Antics de la Torrassa, de la que su padre era miembro. La sede de la entidad se encontraba en el bar Marcelino, en la calle Holanda. López recuerda acompañar al grupo cargado con una cesta, recogiendo obsequios de los vecinos mientras la coral cantaba por las calles y plazas de Collblanc i Torrassa.