Polémica por posibles irregularidades en el examen de C2 de catalán

Aspirantes y organizaciones cuestionan la validez de la prueba del Departamento de Política Lingüística por indicios de copia durante una pausa.

Imagen genérica de un examen con un bolígrafo encima, simbolizando la controversia de los exámenes de catalán.
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Imagen genérica de un examen con un bolígrafo encima, simbolizando la controversia de los exámenes de catalán.

El reciente examen de nivel C2 de catalán, realizado por más de 13.000 aspirantes en diversas ciudades de Catalunya, ha suscitado una gran polémica por indicios de posibles copias y trampas durante una pausa.

La prueba, organizada por el Departamento de Política Lingüística, ha generado un intenso debate sobre su credibilidad y los futuros resultados. La controversia surge a raíz de una pausa de media hora entre la primera y la segunda parte del examen, durante la cual los examinados pudieron acceder a los cuadernos de respuestas.
La estructura del examen consta de tres partes: comprensión lectora y expresión escrita (57% de la nota), gramática y vocabulario, y una parte oral. Los aspirantes recibieron dos cuadernos, uno para los enunciados y otro para las respuestas. Después de la pausa, se indicó que las respuestas de la segunda parte debían escribirse en el mismo cuaderno donde ya estaban las de la primera.
Esta circunstancia permitió a los participantes consultar dudas en internet, diccionarios o entre compañeros, revisar la ortografía y la gramática, o incluso modificar respuestas de la primera parte, lo que representa una ventaja inusual en este tipo de pruebas.

Es un examen en el que todo el mundo podía copiar y esto deslegitima la prueba del C2, el máximo nivel que se puede tener en la lengua catalana.

Algunos aspirantes han expresado su indignación, mientras que otros defienden que el tiempo de 45 minutos asignado para la segunda parte era insuficiente para aprovecharse de la situación. La organización Plataforma per la Llengua ha calificado el incidente de error y se plantea presentar una queja formal.
Por su parte, el Departamento de Política Lingüística defiende la rigurosidad de la prueba, argumentando que la modificación puntual de alguna palabra no debería condicionar la evaluación global de la competencia lingüística de los examinados.