Orgullo y libertad de amar: lo que las parejas LGTB+ revelan sobre la sociedad que estamos construyendo
Las parejas LGTB+ se han convertido en un espejo de la sociedad contemporánea: hoy existe más libertad para vivir el amor en público, pero persisten heridas nacidas del estigma, mientras crece la capacidad para escuchar sin juzgar y reconocer la dignidad de todas las formas de amar.
Por Redaccio Diari de Catalunya
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En el marco del Orgullo, la terapia de pareja LGTB+ ofrece una mirada privilegiada sobre cómo estamos aprendiendo a amar en libertad y a construir vínculos significativos . Las relaciones del colectivo revelan una sociedad más abierta y visible, pero aún marcada por la vergüenza y las heridas del estigma, mientras crece la necesidad de crear espacios seguros de escucha, respeto y reconocimiento.
Junio vuelve a situar en el centro del debate público algo tan básico como complejo: el derecho a amar en libertad y a construir vínculos significativos más allá de la orientación sexual o la identidad de género . Más allá de la celebración de los avances legales y sociales, esta fecha invita también a reflexionar sobre el tipo de sociedad que estamos construyendo y sobre la manera en que entendemos las relaciones afectivas.
Desde la perspectiva de la psicoterapia de pareja, las relaciones del colectivo LGTB+ ofrecen una mirada especialmente reveladora de estos cambios . Son un reflejo de una sociedad que ha ganado en libertad y visibilidad, pero que todavía convive con las consecuencias emocionales de años de silencios, prejuicios y exclusión.
En este contexto desarrolla su trabajo Lola Sanmartín, fundadora de Enterapia Psicoterapia y especialista en terapia de pareja LGTBQ+ . Con más de dos décadas de experiencia clínica, y habiendo sido testigo de la transformación social vivida desde los años 80, observa que, aunque el contexto actual es mucho más abierto que el de entonces, algunas huellas emocionales siguen apareciendo de forma recurrente en consulta.Una de ellas es la vergüenza. Pero no únicamente la vergüenza de mostrarse, expresar afecto en público o hablar abiertamente de la propia relación . Según explica Sanmartín, a menudo se trata de una vergüenza más profunda e interiorizada, fruto de haber crecido en una sociedad que durante mucho tiempo consideró legítima una única manera de amar.
“Muchas personas han crecido escuchando, de forma explícita o implícita, que su manera de amar valía menos que otras. La herida no estaba en amar de una manera distinta, sino en haber aprendido que esa diferencia podía ser motivo de rechazo”, señala la terapeuta. Esa experiencia deja una huella que no siempre resulta visible desde fuera . Puede manifestarse en dificultades para sentirse plenamente válida, merecedora de amor o libre para ocupar espacio dentro de la propia relación . “No es solo miedo al juicio externo; es el dolor de haber aprendido a mirarse a uno mismo a través de ese juicio”, añade Sanmartín.
Precisamente por ello, especialistas en terapia de pareja subrayan la importancia de contar con espacios terapéuticos seguros, donde nadie tenga que justificarse por ser quien es ni por a quién ama . La terapia se convierte así en un lugar donde explorar dificultades, diferencias y deseos sin miedo al juicio, especialmente para quienes han vivido experiencias de discriminación, invisibilidad o rechazo.
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"Lo que más me enorgullece es poder crear espacios de escucha: lugares donde las personas puedan hablar de sus miedos, sus conflictos, sus anhelos y sus vínculos sin necesidad de esconderse. Espacios donde cada historia pueda ser escuchada y reconocida con respeto"
Sin embargo, los desafíos de las parejas actuales van mucho más allá de la orientación sexual . Los modelos heredados ya no bastan para sostener las relaciones contemporáneas . Cada pareja, LGTB+ o heterosexual, se enfrenta hoy a la tarea de construir sus propios acuerdos, revisar expectativas y encontrar un equilibrio entre el proyecto compartido y la individualidad .“No se trata solo de estar juntos, sino de entender quién es cada persona dentro del vínculo y qué necesita para sentirse respetada”, explica Sanmartín.
En este sentido, las parejas diversas aportan una enseñanza especialmente valiosa: la necesidad de construir la relación desde la conversación, la reflexión y el acuerdo, más que desde normas externas o guiones preestablecidos . La ausencia de modelos cerrados ha llevado a muchas de ellas a desarrollar formas de convivencia basadas en una negociación más consciente de sus necesidades y límites. Según la terapeuta, lo que sostiene una relación a largo plazo no es la etiqueta que recibe, sino aquello que se escucha, se negocia y se cuida. Desde esta perspectiva, la diversidad afectiva se convierte en un espacio de aprendizaje que puede inspirar a cualquier modelo de pareja .
La experiencia clínica también permite observar una transformación profunda en las formas de amar. Hoy existe más libertad que hace décadas, aunque no una libertad completa ni exenta de resistencias . Persisten prejuicios y desigualdades, pero también una creciente capacidad social para escuchar sin apresurarse a juzgar, comprender sin exigir uniformidad y reconocer la riqueza de la diversidad humana.En ese sentido, la sociedad quizá debería sentirse más orgullosa de todo lo que está construyendo . No solo de los derechos conquistados, sino también de la capacidad creciente para reconocer la dignidad de todas las personas y de todas las formas de amar. Porque el verdadero Orgullo no consiste únicamente en poder amar libremente . Consiste también en construir una sociedad capaz de acoger ese amor con naturalidad, respeto y humanidad .
Y en ese camino, explica Lola Sanmartín, las parejas —del sexo que sean— siguen recordando algo esencial: que todas las personas comparten la misma necesidad de ser vistas, comprendidas y acompañadas en sus vínculos. Quizá sea precisamente ahí, en la mirada que reconoce al otro, donde empieza la sociedad que todavía estamos aprendiendo a construir.