Testimonios clave desmontan dos de las acusaciones más duras contra la familia Pujol

La jornada 13 del proceso judicial se complica para la Fiscalía con declaraciones que justifican las comisiones en Gabón y las transferencias en Andorra.

Imagen genérica de una sala de tribunales o un juzgado, con documentos legales y carpetas.
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Imagen genérica de una sala de tribunales o un juzgado, con documentos legales y carpetas.

La decimotercera jornada del juicio contra la familia Pujol Ferrusola en la Audiencia Nacional estuvo marcada por la confusión procesal y testimonios que favorecieron la tesis de la defensa.

La mayoría de testigos eran titulares de cuentas corrientes en Andorra que recibieron o realizaron transferencias a cuentas de Jordi Pujol Ferrusola durante los años 90, asegurando que no lo conocían. Estas transferencias ficticias formaban parte de las llamadas “compensaciones”, una práctica opaca habitual en la banca privada de la época, que ahora complica a la fiscalía demostrar sus acusaciones.
Oscar Vía, exdirector del área internacional de Isolux Corsán, reforzó la tesis de la defensa sobre las comisiones cobradas por Jordi Pujol Ferrusola por un contrato de construcción en Gabón. Vía explicó que la empresa buscaba un "conseguidor" local, y que el pago se realizaba a medida que el proyecto avanzaba, justificando así las facturas de asesoría.

Con la existencia de estas transferencias fantasma, a la fiscalía se le complica poder demostrar sus acusaciones.

Otro punto destacado fue el testimonio de Núria Villena, que justificó una transferencia de Jordi Pujol Ferrusola en el año 1991 como pago por el proyecto de llevar universidades norteamericanas a Andorra. Este proyecto, financiado por la patronal bancaria andorrana (ABA), fue posteriormente presentado y aceptado por el Ayuntamiento de Barcelona, entonces liderado por Pasqual Maragall.