La compra del edificio, que alberga 25 viviendas, fue fundamental para detener procesos judiciales y frenar los desahucios que amenazaban a los residentes. El consistorio barcelonés califica la operación de “extraordinaria” mientras finaliza los trámites para encargar la gestión integral de la finca a la fundación Hàbitat3.
“"La experiencia ha sido fundamental para animarse porque cuesta mucho pensar que puedes ganar contra un gigante como un fondo de inversión."
Para los residentes históricos, como Elisenda Paños, que lleva 36 años en la finca, la compra ha supuesto un gran alivio tras años de incertidumbre. Su contrato, extinguido desde 2022, se está regularizando, permitiendo a los inquilinos pagar la renta directamente al Ayuntamiento en lugar de hacerlo a través del juzgado.
De las 25 viviendas, 11 fueron adquiridas por el consistorio y 14 por la fundación. Actualmente, ocho pisos están vacíos, siete de los cuales provienen de antiguos contratos de alquiler de temporada ya finalizados. Estos se adjudicarán mediante el registro público del Consorci de l'Habitatge de Barcelona, con rentas referenciadas al régimen de vivienda protegida, una vez se firme el convenio previsto para este febrero.




